La fuerza del amor cristiano, el deseo como Iglesia de salir al encuentro de Jesús en cada persona, sobre todo cuando es pobre y sufre, nos da el impulso para celebrar cada año en nuestro Encuentro Anual de Cáritas Diócesis de San Isidro.

Bajo el lema “Caminamos con una esperanza comprometida”, el miércoles 20 de septiembre disfrutamos de ese gran Encuentro en el que recibimos, en Casa Columna, a más 200 personas que viven la misión de Cáritas, trabajando en sus obras diocesanas.

Monseñor Oscar Ojea estuvo presente y dio su bendición al inicio, expresando que: “La bendición es para ustedes, para el trabajo de cada día, para el corazón de ustedes y para el corazón de todos aquellos a quienes ustedes sirven”.

La invitación a la celebración incluía la consigna a partir de la que los participantes debían llevar carteles en los que expresasen los dolores y las alegrías que atravesasen la obra que representaban.

Una vez allí, a través de una dinámica, todos compartieron y reflexionaron sobre lo que habían expresado en esos carteles. Esta instancia de discernimiento fue un paso más en el camino hacia la Asamblea diocesana.

A modo de conclusión elaboraron el Magnificat que a continuación compartimos:

Nuestra alma alaba al Señor…

Porque en medio de nuestras fragilidades e impotencias descubrimos tu misericordia y los signos del Reino que se manifiestan en nuestros deseos de permanecer en el servicio, renovando la esperanza.

Porque Reconociéndonos frágiles y vulnerables nos sentimos invitados a confiar en los demás y en vos.

Por tu amor que nos sostiene ante la fragilidad de la vida y nos hace resilientes como comunidad.

Por animarnos a seguir trabajando con la frustración, con fe, esperanza, permanencia y contención, sembrando preguntas que animen al no sé con el desafío de despertar algo distinto en el otro.

Porque en nuestras pobrezas, nuestro dolor  también nos purifica moviéndonos a actuar

Porque iluminas nuestra tarea y permaneces con nosotros y en los chicos  y nos permitis reconocernos en los humildes y estar cerca con gestos de ternura

Por nuestras comunidades que salen al encuentro, que reciben, que acercan, que escuchan y dialogan. Porque solo comunitariamente podemos transformar la sociedad, con amor, justicia y paz.

Porque desde el dolor descubrimos que el amor es el camino, un amor presente, cercano, que permanece y crea vínculo, que nos ayuda a mirar al otro y a mirarnos para aprender a caminar.

Porque todo encuentro nos transforma, no somos extraños, superamos nuestros miedos y al compartir invitamos a ser hermanos.

Por estar acá, felices de lo que hacemos, por iluminarnos para encontrar nuestro lugar, por ayudar a multiplicar tu amor.

Por reconocernos, re encontrarmos y descubrir que lo utópico es posible por y para la comunidad y hacia eso caminamos.

El encuentro finalizó con un almuerzo que congregó a todos como una gran familia alrededor de la mesa.

Ya estamos con ganas de volver a encontrarnos el próximo año; tenemos la alegría que nos transmite la misión de Cáritas, porque como nos decía Papa Francisco: “Quien vive la misión de Cáritas no es un simple agente, sino un testigo de Cristo. Una persona que busca a Cristo y se deja buscar por Cristo; una persona que ama con el espíritu de Cristo, el espíritu de la gratuidad, de la entrega”.