​“Para cambiar el mundo hace falta tener la mano abierta. La mano es un símbolo del corazón. Es decir, hace falta tener el corazón abierto”, decía recientemente Papa Francisco a un grupo de niños, padres y profesores; esta misma enseñanza sintetiza la actitud de quienes colaboran cada año con Cáritas Diócesis de San Isidro, para que, 120 chicos y chicas de sus distintas obras, disfruten durante 3 semanas en enero de la Colonia de vacaciones en el Club Armenio, en San Isidro.

En esta ocasión, los chicos de Casa Comunitaria de General Pacheco, de Casa Abierta de Benavídez y del Centro Comunitario Todos Juntos de Dique Luján, son quienes disfrutan de las actividades -cada grupo durante una semana-, a cargo de un equipo de 6 personas, integrado por  un coordinador, profesores de Educación Física y personal auxiliar.

Cada jornada comienza con el traslado en micros, de los chicos hasta el club, donde son recibidos con un suculento desayuno; luego realizan actividades deportivas, tras lo cual almuerzan, descansan, vuelven a disfrutar de juegos en la pileta, meriendan y son llevados  nuevamente a sus hogares.

Muchas gracias a los donantes que acompañan estas experiencias inolvidables para muchos niños y niñas, que participan en espacios en los que Cáritas Diócesis de San Isidro trabaja fuertemente por la promoción de las personas.